MK2 : ARTES DIGITALES, CULTURAS MEDIATICAS EN ALEMANIA

una critica de Vanni Brusadin (v@d-i-n-a.net) para Centrodearte.com

"No se dejan intimidar ni aterrorizar por la tecnología con la que trabajan y que está cambiando nuestra vida. No tienen ningún respeto por la máquina que manejan ni por las ideas o reglas que les hacen funcionar y que se esfuerzan por imponernos. (...) El modo en que abordan la tecnología es a la vez una especie de resistencia y una alternativa"

Con la cita inicial Tilman Baumgaertel acaba la introducción a su último libro [net.art 2.0], uno de los pocos libros disponibles sobre arte y medios digitales. Sin embargo, este ciclo se inspira sólo en parte en esta actitud a la reutilización crítica de la tecnología ("I want to make technology ridicolous", decía Nam June Paik). Medienkunst & Medienkulturen nos deja ver en acción las dos almas de la cultura digital contemporánea: una más consciente de las implicaciones individuales, sociales y políticas de la tecnología dominante; la otra más interesada en la performance de esta tecnología y en la explotación de su potencial, sin reflexionar sobre posibles alternativas.

La primera tendencia es más visible en los dos invitados con un background más teórico (Baumgaertel y Broeckmann), mientras que Ehlers y Pape, artistas y productores, utilizan la tecnología de una manera más directa con el objetivo de conseguir un sistema de expresión personal y una forma de popularización de subculturas musicales y artísticas.

Los invitados en Medienkunst & Medienkulturen no representan a grandes instituciones, pero tampoco pertenecen a una cultura underground. De hecho, esta distinción ha sido desafiada hace mucho tiempo (si es que alguna vez existió) y con los medios de producción digital y la distribución a través de Internet ha perdido definitivamente su sentido. Durante los años noventa la cultura digital alemana ha seguido produciendo y difundiendo conocimiento, quedando en un nivel intermedio entre la autarquía de los squats y el feudalismo de las grandes instituciones.

En Berlín especialmente, como ha puntualizado Baumgaertel, ha resultado fundamental en la acción cultural sobre los nuevos medios el papel de grupos autónomos que aprovecharon el perfil cultural y antropológico específico de una ciudad como Berlín. "En París existen familias burguesas que hace décadas han ido marcando el desarrollo cultural. Esta forma de elites culturales no existen en Berlín", dijo. Hoy en día estas formas "auto-organizadas" de creación y popularización de las culturas digitales (desde Mikro hasta Love Parade) parecen haber llegado a un punto de vuelta, debido, paradójicamente, al éxito de las fórmulas utilizadas hasta ahora (es decir, el festival, el grupo independiente, el pequeño centro de producción).

Este ciclo propone un programa de conferencias con invitados muy distintos y procedentes de escenas tales como la experimentación musical vanguardista, la cultura vídeo y la cultura de red.

Fotografiar un paisaje nacional rico y variado como el alemán puede parecer también un objetivo demasiado ambicioso para una serie de seis encuentros: afortunadamente los invitados presentan características tan distintas que el aspecto de esta escena nacional resulta variado y ambiguo en un sentido positivo.

Sin embargo, el aspecto más importante es la presencia de los artistas. En los pasados encuentros (5 y 6 de noviembre, 3 y 4 de diciembre, 4 y 5 de marzo, 11 y 12 de abril, en Hangar, Goethe Institut y Metrònom, Barcelona) los teóricos y críticos proporcionaron puntos de partida relevantes para construir interpretaciones más generales. Pero es especialmente con los artistas con los que ha sido posible ver directamente lo que significa producir arte en la época de los media digitales, también en el caso de un creador como Ehlers, que parece tener una visión muy "fría" y conceptualmente correcta de su trabajo. Es decir, Ehlers parece muy consciente de los antecedentes históricos y también presenta su producción avalada por una teoría - personal- sobre el papel del artista en la creación, sobre la originalidad de la obra, etc.

El debate teórico a menudo trata la creación digital contemporánea de una manera casi ideológica, utilizando conceptos genéricos como "artes digitales", "el desafío del concepto de artista", "entrelazamiento entre arte y ciencia - tecnología", "producción colectiva". Escuchar directamente a los creadores (también con las ambigüedades que siempre surgen cuando se observa de cerca el modo de producir artístico) siempre es revelador.

Las conferencias de los teóricos y especialmente de los artistas han enseñado que tampoco la crisis de la idea de artista es una verdadera crisis y que no ha sido reemplazada automáticamente por la creación colectiva, aunque la producción de objetos digitales (también de los más conceptuales) requiera sin duda un abanico de competencias distintas. Además, es evidente que entre arte y tecnología hay una relación cada vez más estrecha, sin embargo hay estilos y opciones distintas. Las opciones menos interesantes son aquellas que funden arte y tecnología de una manera lineal, obvia y "progresista": proyectos que parecen sencillamente aplicaciones de una determinada tecnología (muy probablemente comercial), proyectos en los cuales la tecnología es utilizada como extrema prótesis para presentar sin ningún valor añadido la experiencia del mundo, o bien proyectos en los cuales la tecnología es utilizada de manera equivocadamente a-ideológica, como un deus ex machina totalmente positivo que no se puede cuestionar, abrir, o tratar de una manera irónica.

Un caso ejemplar de como el hype es aún más fuerte que el análisis, es el concepto de software art, uno de los temas debatidos en las conferencias de Andreas Broeckmann. Software art es un término muy utilizado para indicar algunas formas de intervención directa sobre el código fuente de aplicaciones y sistemas informáticos, habitualmente con una actitud con bajo componente tecnológico (low tech). Ha quedado de manifiesto que aún parece difícil hablar de un nuevo género: hasta ahora solo hay proyectos experimentales extremadamente interesantes pero muy distintos, creados por programadores con intuiciones artísticas o por artistas con intuiciones de programadores. El mismo Broeckmann afirmó que el término tan sólo tiene por ahora un valor heurístico, a la espera de un estudio más profundizado de nuevos proyectos.

Estas conferencias han resultado muy útiles para observar de manera detallada todas estas claves de campos artísticos innovadores, que aún son relativamente poco conocidos y no totalmente aceptados por algunas instituciones del arte contemporáneo. Sin embargo, la dificultad más grande de la cultura digital contemporánea es comprender su profundidad más que su extensión: Medienkunst & Medienkulturen ofrece una visión muy clara de esta extensión y, a diferencia de otros eventos mucho más grandes y con patrocinadores de moda, hace un esfuerzo mucho más serio para enseñar la profundidad de esta cultura.

 

El ciclo Medienkunst continúa los días 13 y 14 de mayo con Florian Cramer, experto de software libre y una de las figuras más complejas de la escena digital europea, que hablará sobre Literatura y Código y Open Knowledge / Free Software.

Nota.(1) "No se dejan intimidar ni aterrorizar por la tecnología con la que trabajan y que está cambiando nuestra vida. No tienen ningún respeto por la máquina que manejan ni por las ideas o reglas que les hacen funcionar y que se esfuerzan por imponernos. (...) El modo en que abordan la tecnología es a la vez una especie de resistencia y una alternativa".