PLATONIQ:
SISTEMA CO-OPERATIVO
Connie Mendoza.
Transversal
Revista. Feb 2005
“No somos mediadores porque éstos conectan pero no se mojan”,
finalizó Susana Noguero así de contundente la sesión de
presentación de Platoniq en el seminario “L’estat de les
estructures”, organizado por Martí Manen en Hangar en noviembre
del 2004.
Susana Noguero es una de los cuatro integrantes de Platoniq junto con Olivier
Schulbaum, Ignacio García a los que se añaden colaboradores y
colectivos como Sitesize, Neokinok.TV, Alku o Rotor. Sus tres ejes de acción
son la organización de eventos relacionados con cultura y tecnología,
la creación de contenidos documentales para TV y radio en Internet y
el desarrollo de herramientas como base de datos y software para uso público.
Todo su trabajo está perfectamente estructurado y documentado en: www.platoniq.net
El punto de partida de la noción de mediación es la cuestión
del acceso. En el terreno de la cultura, el mediador es capaz de transmitir
y hacer accesibles los conocimientos generados en el ámbito cultural,
para ello la mediación debe intervenir en el ámbito cultural instaurando
una relación directa entre las personas, conectando lo cultural con lo
sociocultural. Entonces ¿por qué Platoniq rechaza considerarse
como mediadores? En este proceso de autodefinición se encuentran las
claves para acercarse al trabajo realizado por este colectivo.
¿Cómo pues se define Platoniq? El primer perfil en que inscriben
su trabajo es “sistema cultural cooperativo”. Su segunda definición
incluye el propósito de ser una plataforma de selección y producción
de proyectos que relacionan nuevas tecnologías con cultura. Y su tercer
propósito es crear puentes entre el trabajo de agente cultural y productor.
Platoniq se manejan entre la producción, la gestión y la difusión
de contenidos culturales y actúan sobre la tensión que supone
la revisión constante de la noción de cultura. Y parte de este
empeño supone la revisión de la noción de democracia cultural.
El sociólogo Alain Touraine define la democracia cultural cuando “se
reconocen la diversidad de las trayectorias, de los proyectos y de los orígenes,
afirmando una necesaria solidaridad, redefiniendo ésta como el conjunto
de garantías institucionales del derecho a cada uno a construirse como
sujeto”.
Pero si las supuestas garantías que debieran asegurar las instituciones
de nuestros estados no han alcanzado esta madurez, la revisión crítica
de la cultura tiene que existir desde distintos ámbitos y sobre todo
de abajo hacia arriba para encontrarnos en una democracia cultural efectiva.
El trabajo de Platoniq se inserta en este contexto al revisar el desarrollo de la cultura pop y la industria musical en Burn and Consume como expresión cultural pero también económica y social. Cuando ocupan temporalmente una dial de radio FM desalojado pero en propiedad de una gran cadena en Open Air / Open Radio 2, desvelando el proceso de privatización de la información. En el empeño de organizar una radio o una televisión por internet a las asociaciones ciudadanas organizadas por un conflicto urbano en Open Air / Open Radio 03, ofrecen herramientas democratizadoras, igual que al crear una licencia en castellano alternativa al copyright y a las “creative commons” para que sea adaptada según el contexto. La Licencia Aire Incondicional realizada por Abel Garriga, abogado especializado en derechos de autor, se encuentra a disposición pública en la web de Platoniq. O cuando se bajan internet literalmente a la calle con el servidor Burn-Station que contiene la base de datos de texto-audio digital de copiado libre.
Platoniq se organiza para probar distintos sistemas de producción y gestión
de conocimientos culturales surgidos de la revisión constante del lugar
que ocupa la cultura en nuestras sociedades, en todas sus pre- y su-posiciones:
alta y baja cultura, netcultura, cultura pop, subcultura, cultura de archivo…
El acompañamiento y la transmisión del conocimiento cultural se
convierten en las claves del sistema co-operativo de Platoniq.
Si la mediación cultural se ha hundido en el lodo de los pasillos burocráticos
y de las endogamias, deberíamos incluir el sistema co-operativo de Platoniq
como referente de una buena práctica cultural para llegar a alcanzar
esa madurez democrática.