COPYLEFT-
All Wrongs Reserved
AnnaMaría. Revista Trax.
Julio 2004
La licencia copyleft, que permite la grabación, distribución y
posterior manipulación del código ajeno, está llegando
al mundo del audio espoleada por el fenómeno del p2p. Música con
vocación de ser compartida y remezclada sin necesidad de pedir permiso.
Empezamos a escuchar el término copyleft asociado al movimiento del software libre y del código abierto (open-source). Cuentan las crónicas que el primero en manejar este concepto fue el programador Richard Stallman, fundador de, entre otras lindezas, el Free Software Movement, el proyecto GNU y la Free Software Foundation. Rondaba la treintena, cuando la empresa americana de informática Symbolics le pidió el intérprete de Lisp (lenguaje de programación) en el que había estado trabajando. Stallman les proporcionó una versión de dominio público (esto es, con código abierto a la manipulación), sobre la que el equipo Symbolics invirtió su capital humano, consiguiendo así mejorarlo. Sin embargo, cuando Stallman quiso acceder a las modificaciones edificadas sobre su modelo la respuesta de la corporación fue diametralmente distinta: no.
Como acostumbra a ocurrir en estas ocasiones, la versión de los hechos
de Symbolics difiere ligeramente. Según cuentan en wikipedia.org “los
sistemas Lisp eran propiedad intelectual del MIT con licencia a Symbolics. Al
principio, compartían el código fuente con el MIT, manteniéndolo
en un servidor del MIT hasta 1981. El motivo del cambio de política,
de acuerdo con uno de sus empleados, fue debido a un incidente en el que Richard
Stallman hizo una serie de cambios en los que ellos no estaban conformes. Y
Stallman fue excluido del grupo de ingenieros y managers que fundó Symbolics,
aunque todos habían trabajado en el MIT juntos”.
Sea cual sea la visión que se ajuste más a la verdad, la exclusión
de Stallman del proyecto resulta en el natural enfado de éste y, lo más
interesante, en su búsqueda de un remedio legal para este tipo de situaciones.
Surge entonces el concepto de Copyleft, licencia de sofwtare que pretendía
combatir lo que él llamaba “software hoarding”, término
peyorativo que describe el acto de acaparar patentes de software, manteniéndolas
bajo secreto o licencias que prohiben su distribución libre y modificación.
El copyleft utiliza las mismas leyes que definen el copyright para crear una
licencia legal que permite el intercambio, distribución e incluso modificación
de una obra determinada. Ésta alienta el intercambio y la difusión
que poseen dicha licencia, pero obliga a los trabajos derivados (incialmente,
las implementaciones del software) a usar una licencia copyleft así como
a poner a disposición del dominio público el código fuente
(de ahí, el término de open source o código abierto).
En el territorio español y con vocación de abarcar la
población hispanohablante, el colectivo barcelonés Platoniq ha
desarrollado recientemente la primera licencia copyleft “redactada desde
el principio en español y desde el marco legal de España, en vistas
a que sea fácilmente entendible, modificable y expandida por las personas
y grupos de habla hispana que la quieran utilizar en sus contenidos y conociendo
que no existen apenas iniciativas de este tipo que no sean en lengua anglosajona”.
Disponible en www.platoniq.net y redactada por el abogado Abel Garriga en colaboración
con Platoniq, éste es un paso más en lento pero progresivo proceso
de discusión y debate de las ya viejas leyes del copyright y la propiedad
intelectual, cada vez más cuestionadas a través de los modelos
alternativos de distribución de audio que proponen las redes de p2p.
Por esta misma razón, en el año 2001 la Electronic Frontier Foundation
dio a luz la Open Audio License, licencia de copyleft de audio cuya versión
2.0 se encuentra en www.eff.org/IP/Open_licenses/eff_oal.html . Y por esa misma
razón, cada vez es menos raro encontrarse con proyectos como Loca, Opsound,
The Open Music Registry o la Burnstation (nuevamente orquestrada por
Platoniq).
Loca Records y Opsound se podían describir como sellos on-line open source,
es decir, que practican el copy-left en sus ediciones de audio. Por su parte,
www.openmusicregistry.org pretende convertirse en una base de datos de los trabajos
de audio publicados bajo los términos de la Open Audio License cuyo archivo
contiene más de 69.200 downloads gratuitos desde su comienzo en el año
2003. Finalmente, la Burnstation de Platoniq es en sus propias palabras
“un top manta legal y gratis”. O dicho más bonito, un proyecto
de “visibilización de producción y distribución libre
de música de net labels y programas de net-radios”. Un “self
service de distribución en espacios publicos” que existe en formato
físico y que ha sido presentado en varios festivales y eventos en toda
Europa.
Un puñado de ejemplos que desafían los cimientos de la industria
discográfica con un modelo de gestión, distribución y creación
que no sólo alimenta el intercambio si no que busca el desarrollo del
sentimiento de comunidad, alentando la intervención de terceros (y cuartos,
quintos, sextos…). Evidentemente, el Open Audio no es la solución
que necesita el mercado para entender y sobrevivir al fenómeno p2p, ni
tampoco le salva la papeleta al músico que quiere vivir de su arte, pero
puede convertirse en un nuevo medio de comunicación de la cultura underground,
como antes lo fueron los fanzines, los festivales o las radios piratas, que
garantiza el desarrollo de nuevas subculturas subterráneas más
o menos interesantes.